01Sitges, paraíso gay. Ahora, ¿quién cuida de quienes se quedaron?
Vinieron por la playa, la libertad y noches sin explicaciones. Se quedaron y envejecieron. Ahora el paraíso debe aprender algo más difícil que seducir: cuidar.
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Notas sobre
01Vinieron por la playa, la libertad y noches sin explicaciones. Se quedaron y envejecieron. Ahora el paraíso debe aprender algo más difícil que seducir: cuidar.
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02Los ritmos irregulares son reales. El mito de que explican por sí solos la música balcánica no es más que aritmética exótica, elegantemente empaquetada para la exportación.
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03Vida gay · Fiesta · Política · Viajes
Mide poco más de 70 metros. Nació del ruido, Franco la malinterpretó ideológicamente y generaciones enteras llegaron aquí para ser un poco más libres.
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04De los lăutari del Banato a los casetes de Azur y el ethno techno: cómo la música balcánica cruzó fronteras, regímenes y etiquetas sin pedir permiso.
Leer la nota ↗Un mapa personal de lugares, noches y comunidades que nos dan permiso para convertirnos en algo más.
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